SATENA eligió al Chocó como su Destino del Mes en septiembre
Con 118 vuelos semanales y 24.735 sillas mensuales, la aerolínea busca que más viajeros lleguen a Quibdó, Bahía Solano, Nuquí, Pizarro, Acandí y Condoto, y que esa llegada sostenga la economía local tras la emergencia del 10 de agosto. Dicho en plata blanca: viajar al Chocó en septiembre también es una forma de mover la economía local
Un viajero se sube a un avión en Medellín, aterriza en Bahía Solano y en pocas horas está viendo ballenas jorobadas. Eso que suena a plan de fin de semana es, en realidad, una cadena que mueve hoteles, restaurantes, guías, lancheros, artesanos y emprendimientos comunitarios. Por eso SATENA puso al Chocó como su Destino del Mes en septiembre: 118 vuelos semanales, 472 al mes y 24.735 sillas mensuales para conectar Quibdó, Bahía Solano, Nuquí, Pizarro, Acandí y Condoto con Bogotá, Medellín y Cali.
El detalle no es menor, pues Chocó quedó entre los departamentos afectados por el terremoto del 10 de agosto, y en momentos así la conectividad aérea se vuelve un tema de recuperación económica, no solo de turismo. Mateo Arjona, presidente de SATENA, lo puso en palabras:
«En momentos como este, mantener la conectividad y promover la llegada responsable de visitantes también contribuye a que hoteles, restaurantes, guías, transportadores, emprendimientos y comunidades vinculadas al turismo puedan continuar desarrollando su actividad».
Y ojo, que la oferta de destinos es amplia: Bahía Solano es el escenario privilegiado del Pacífico para el avistamiento de ballenas jorobadas en septiembre. Nuquí combina océano, selva y aguas termales, con Guachalito, Termales, Coquí y Arusí como paradas obligadas.
Acandí abre la puerta al Caribe chocoano con Capurganá y Sapzurro, rodeados por la Serranía del Darién. Quibdó ofrece río Atrato, gastronomía del Pacífico y cultura. Y Condoto y Pizarro permiten descubrir territorios menos explorados del San Juan y del litoral Pacífico.
Nubia Carolina Córdoba Curi, Gobernadora del Chocó, lo dijo sin rodeos:
«Las ballenas todavía están aquí, esperando tu visita. Ven al Chocó con SATENA y descubre la magia de nuestros territorios».
El asunto cambia cuando se mira la cadena completa: el viajero llega, el hotel recibe, el restaurante factura, el lanchero trabaja, el artesano vende y la comunidad se mueve. Si el turismo se mantiene activo, Chocó no solo se recupera: se posiciona como un destino de naturaleza a la altura de cualquier otro del país.
La pregunta queda abierta: ¿cuántos colombianos se van a montar al avión este septiembre?




