El reto de descentralizar el turismo hacia La Boquilla
El Gran Malecón del Mar ya no es solo un paseo de dos kilómetros en La Boquilla. El Gobierno Nacional acaba de ratificar una bolsa de $174.703 millones para financiar los próximos tramos de esta obra, una suma que busca estirar el mapa turístico de Cartagena más allá del Centro Histórico.
Según lo anunciado durante la inauguración, $87.000 millones irán para los tramos de Las Tenazas y El Boquetillo, mientras que otros $87.703 millones se destinarán a la conexión entre La Marina y Bocagrande.
Malecón del Mar: $174.703 millones para nuevos tramos
Para el sector turístico, esta inyección de dinero es la señal de que la ciudad está apostando por llevar el flujo de visitantes hacia zonas que históricamente habían vivido de espaldas al gran circuito hotelero.
El primer fin de semana de apertura, el corredor recibió 14.252 visitantes, una cifra que el Distrito comparó con el aforo del estadio Jaime Morón y que da un primer termómetro del apetito ciudadano por este tipo de espacios.
Ahora la pregunta es si esa misma acogida se trasladará a los nuevos tramos que conectarán con el Centro Histórico y Bocagrande.
El reto de conectar la periferia con el circuito turístico
La primera fase, que requirió una inversión de $140.000 millones, no solo se trata de infraestructura para caminar. El proyecto incluye 5.174 metros lineales de senderos peatonales, 3.763 metros de ciclorrutas y 59.306 metros cuadrados de zonas verdes. Pero el verdadero experimento económico está en La Matrona, el restaurante étnico ubicado en Playa Azul, donde ocho cocineras tradicionales de La Boquilla ofrecen platos de la gastronomía caribeña.
«Son mujeres que, de generación en generación, transmiten recetas, tradiciones e historias que siguen vivas en cada plato», dijo el alcalde Dumek Turbay durante el evento.
En la práctica, esto implica que la oferta turística de Cartagena empieza a tener un componente de turismo comunitario formalizado, que compite directamente con los restaurantes del centro.
«El Gran Malecón del Mar no solo representa modernidad y espacio público de calidad, sino la oportunidad de progreso que nunca antes habían tenido miles de personas, especialmente de La Boquilla», agregó el alcalde.
Para los operadores, este tipo de espacios abre la puerta a la creación de paquetes que incluyan la playa y la gastronomía local como un solo producto.
La infraestructura como plataforma de seguridad y servicios
Hacia adelante, el proyecto contempla la construcción de dos Centros de Atención al Turista (CAT), uno de ellos ya operando en Playa Azul. A eso se suma un esquema de seguridad tecnológica con 25 puntos inteligentes, cámaras con visión nocturna y botones de pánico conectados a la Policía Metropolitana.
La Secretaría de Turismo, liderada por Teremar Londoño Zurek, será la encargada de operar estos centros, lo que confirma la intención de que el espacio no sea solo un lugar de paso, sino un nodo de información y servicios para el visitante.
Con los $174.703 millones asegurados para las próximas fases, la apuesta por estirar el mapa turístico de Cartagena más allá del Centro Histórico deja de ser un plan a futuro y se convierte en una realidad de infraestructura. Lo que empezó como un paseo de dos kilómetros en La Boquilla es ahora el punto de partida de un corredor que conectará la periferia con el corazón patrimonial y comercial de la ciudad.




