Fidel Vargas, próximo viceministro de Turismo, no llega desde otro sector ni aterriza por primera vez en la industria. Su carrera ha transcurrido durante más de treinta años entre la promoción de destinos, la gestión pública, el trabajo con empresarios y la construcción de proyectos turísticos. Ahora tendrá la responsabilidad de trasladar esa experiencia regional a una política nacional en un momento en el que el turismo se consolidó como uno de los motores de la economía colombiana.
Los cambios de gobierno suelen traer nuevos nombres para dirigir la política turística. Sin embargo, no todos llegan con una trayectoria construida dentro del propio sector. La designación de Fidel Vargas Salcedo como próximo viceministro de Turismo marca una diferencia porque pone al frente del despacho a un funcionario cuya carrera ha estado ligada, casi por completo, a la evolución del turismo colombiano desde los territorios.
El anuncio fue realizado por el presidente electo Abelardo de la Espriella durante una visita a los pueblos palafitos de la Ciénaga Grande de Santa Marta. Aunque todavía resta la posesión oficial del nuevo gobierno, la noticia fue rápidamente respaldada por empresarios, dirigentes gremiales y actores turísticos del Caribe, una región donde Vargas es ampliamente conocido por su trabajo durante las últimas tres décadas.
Más allá del nombramiento político, el reto que recibe no es menor. El turismo colombiano atraviesa uno de los momentos de mayor crecimiento de su historia reciente. La llegada de visitantes internacionales continúa aumentando, las regiones buscan atraer más inversión y los destinos enfrentan el desafío de crecer sin perder competitividad ni sostenibilidad. En ese escenario, el nuevo viceministro tendrá que convertir la experiencia acumulada en decisiones de alcance nacional.
Lo que distingue la carrera de Vargas es que ha ocupado prácticamente todos los espacios desde donde puede entenderse la industria. Ha trabajado en la administración pública, ha participado en la promoción internacional de destinos, ha acompañado proyectos de desarrollo regional, ha sido empresario y también docente universitario. Esa combinación le ha permitido observar el turismo desde perspectivas que pocas veces convergen en una sola persona.
Su recorrido comenzó en Santa Marta, ciudad donde nació y desde la cual inició una carrera como comunicador social antes de especializarse en áreas relacionadas con mercadeo, finanzas y planificación de destinos turísticos. Con el paso de los años complementó esa formación con estudios en España enfocados en planificación, construcción y promoción de destinos, una visión que marcaría buena parte de los proyectos que lideró posteriormente.
Durante la primera década de los años 2000 asumió responsabilidades dentro de la entonces Empresa Turística y Promotora del Distrito, Etursa, organismo que posteriormente evolucionó hacia la Gerencia de Proyectos Turísticos de Santa Marta. Desde allí participó en iniciativas orientadas a fortalecer la promoción del destino en un momento en que la ciudad buscaba posicionarse nuevamente dentro del mapa turístico nacional.
Su paso por la administración pública coincidió con un período en el que el turismo comenzaba a consolidarse como una actividad estratégica para la economía regional. Mientras otros destinos del Caribe fortalecían su presencia internacional, Santa Marta buscaba construir una identidad diferenciada apoyada en su patrimonio natural, cultural e histórico.
Posteriormente llegó uno de los proyectos que más contribuyó a ampliar su visión del turismo más allá de una ciudad o un departamento. En 2010 fue designado para dirigir una iniciativa de Proexport —hoy ProColombia— que buscaba integrar la oferta turística del Caribe colombiano bajo una estrategia conjunta de promoción.
La Red Turística del Caribe reunió a empresarios de Santa Marta, Cartagena y Barranquilla con el propósito de comercializar experiencias regionales en lugar de competir como destinos aislados. La denominada Ruta de Gabo y el desarrollo turístico de los pueblos palafitos hicieron parte de las apuestas que buscaban convertir el patrimonio cultural y natural en productos turísticos con mayor capacidad de atracción.
Ese enfoque resulta especialmente relevante en el contexto actual. Hoy la promoción internacional de Colombia gira cada vez más hacia experiencias integradas, corredores turísticos y destinos complementarios, una lógica que Vargas conoció y promovió varios años antes de que se convirtiera en tendencia dentro de la industria.
Su paso por la Gobernación del Magdalena reforzó esa visión. Como jefe de la Oficina de Turismo durante dos administraciones departamentales lideró estrategias de promoción, fortalecimiento institucional y acompañamiento al sector empresarial, en una etapa donde comenzaron a ganar protagonismo conceptos como sostenibilidad, turismo comunitario y diversificación de la oferta.
Más adelante asumiría la dirección del Fondo Mixto de Promoción Turística de Santa Marta, una entidad creada para articular esfuerzos entre el sector público y el privado. Aunque la pandemia modificó profundamente el panorama del turismo mundial y terminó afectando la continuidad de esa figura institucional, la experiencia volvió a situarlo en un escenario donde la coordinación entre gobiernos, empresarios y gremios era indispensable para sostener la actividad turística.
A diferencia de otros perfiles exclusivamente públicos, Vargas también conoce las dinámicas del mercado desde la iniciativa privada. Es empresario inmobiliario y participa en la operación de una agencia de viajes con presencia en Santa Marta, lo que le ha permitido mantener contacto permanente con las necesidades de operadores, hoteles, agencias y viajeros, incluso después de dejar cargos oficiales.
Esa doble experiencia puede convertirse en uno de los principales activos de su gestión nacional. La política turística no solo depende de programas públicos o campañas internacionales; también requiere comprender cómo funcionan las empresas, cuáles son los obstáculos para invertir y qué condiciones necesitan los destinos para seguir siendo competitivos frente a otros mercados latinoamericanos.
Esa capacidad para moverse entre el sector público y el privado explica en parte la reacción que provocó su nombramiento. Gremios hoteleros, empresarios turísticos y dirigentes regionales coincidieron en destacar que se trata de un profesional que conoce la operación del turismo desde el territorio y que ha mantenido una relación constante con los distintos actores de la cadena de valor.
Entre quienes respaldaron la designación está Omar García, presidente ejecutivo de Cotelco Magdalena, quien resaltó que Vargas «conoce el sector», ha ocupado responsabilidades tanto en la Alcaldía como en la Gobernación y mantiene una relación cercana con los gremios nacionales y regionales.
No son reconocimientos menores. En una industria tan fragmentada como el turismo, donde convergen hoteles, agencias de viajes, aerolíneas, operadores, comunidades locales, autoridades y empresarios, construir consensos suele ser una tarea tan importante como diseñar políticas públicas.
Su trayectoria también ha estado vinculada a la preservación del patrimonio cultural como herramienta de desarrollo turístico. Entre las iniciativas que impulsó aparecen proyectos relacionados con el legado de Gabriel García Márquez, la restauración de la Iglesia San José de Aracataca y la recuperación del Museo Casa del Telegrafista, espacios que fortalecen la oferta cultural del Caribe colombiano.
Ese enfoque refleja una evolución que ha vivido el turismo mundial durante la última década. Los viajeros ya no buscan únicamente playas o infraestructura hotelera; también valoran las experiencias culturales, la identidad de los destinos, la gastronomía, el patrimonio y el contacto con las comunidades. Para Colombia, cuya diversidad es uno de sus principales activos, esa transformación representa una oportunidad para ampliar la oferta más allá de los destinos tradicionales.
La llegada de Vargas al Viceministerio coincide además con un momento en el que el Gobierno entrante tendrá que responder a desafíos que trascienden la promoción internacional. El crecimiento del turismo exige mejorar la conectividad aérea y terrestre, acelerar inversiones en infraestructura, impulsar la formalización empresarial, fortalecer la seguridad turística y garantizar que el desarrollo llegue también a destinos emergentes.
Otro frente será consolidar la competitividad de Colombia frente a otros países de América Latina. La recuperación del turismo internacional ha intensificado la competencia entre destinos por atraer viajeros, nuevas rutas aéreas e inversión hotelera. Mantener ese ritmo requerirá una coordinación permanente entre el Gobierno nacional, las regiones y el sector privado.
La experiencia de Vargas en proyectos regionales puede convertirse en un activo importante precisamente porque muchas de las oportunidades de crecimiento se encuentran fuera de los grandes centros turísticos. Municipios con vocación de naturaleza, cultura, aventura o turismo comunitario buscan hoy acceder a mejores herramientas de promoción y desarrollo, un escenario que el nuevo viceministro conoce de primera mano.
Su historia profesional también muestra cómo ha evolucionado el turismo colombiano durante las últimas tres décadas. Pasó por una etapa en la que la prioridad era posicionar destinos individuales; luego trabajó en estrategias regionales de integración y más tarde participó en proyectos donde la sostenibilidad, el patrimonio y la competitividad comenzaron a ocupar un lugar central.
Ese recorrido explica por qué su designación ha generado expectativas dentro del sector. Más que representar un relevo administrativo, su llegada al Viceministerio pone al frente de la política turística a un funcionario que ha vivido la transformación de la industria desde diferentes frentes y que ahora tendrá la responsabilidad de convertir esa experiencia en resultados para todo el país.
Con la posesión del nuevo Gobierno prevista para el próximo 7 de agosto, el turismo colombiano iniciará una nueva etapa en la que la ejecución será tan importante como las metas. La industria llega con indicadores positivos y un mayor peso dentro de la economía nacional, pero también con desafíos que exigen planificación, coordinación institucional y una visión de largo plazo. En ese escenario, Fidel Vargas asumirá una de las posiciones más estratégicas para el futuro del sector.




