El alojamiento subió 5,39% anual frente al 6,29% del IPC nacional. COTELCO atribuye el dato a un esfuerzo del sector formal por no trasladar los costos operativos al viajero.
Cuando en la casa sube todo menos el sueldo, alguien tiene que apretarse el cinturón. En la hotelería formal colombiana ese alguien es el propio hotel. Y no es una figura retórica: es lo que muestran los números de septiembre, donde el alojamiento subió 5,39% anual frente al 6,29% del IPC nacional y apenas 0,16% mensual frente al 0,37% general.
Dicho en plata blanca, hospedarse en un hotel del país se encareció casi un punto porcentual menos que el resto de la vida en el año corrido, y menos de la mitad en el mes. Para el viajero, eso es un respiro. Para el hotelero, es una decisión de negocio con costo.
Sobre esto, hay una frase en el comunicado de COTELCO que resume toda la historia, y vale la pena leerla completa antes de meterse en los números: «Los hoteles del país han hecho un esfuerzo importante para contener el impacto de los mayores costos operativos sobre las tarifas. En una actividad intensiva en empleo formal, factores como los servicios públicos, los insumos, las cargas laborales y los incrementos del salario mínimo tienen un efecto directo sobre la operación. Aun así, el sector sigue trabajando para sostener su aporte al turismo, al empleo y al desarrollo regional».
La dice José Andrés Duarte, presidente ejecutivo del gremio. Y no es una frase de adorno: es la explicación oficial del dato que publicó el IPC de septiembre.

Los números dicen que el IPC nacional cerró con una variación anual de 6,29% y mensual de 0,37%. Los servicios de alojamiento, en cambio, subieron 5,39% anual y apenas 0,16% mensual. Traducido: hospedarse en un hotel en Colombia se encareció casi un punto porcentual menos que el resto de la vida en el año, y menos de la mitad en el mes. Ese diferencial no es casualidad: es la decisión de pricing que el propio gremio reconoce, absorber los costos en vez de trasladarlos.
La cuenta que no aparece en el titular del IPC
De ese diferencial sale una consecuencia que no aparece en el titular del IPC, y es que cuando los costos suben mientras la tarifa se queda quieta, la diferencia termina saliendo del margen. Como la hotelería es intensiva en empleo formal, según lo señala el propio Duarte, cada punto de salario mínimo y cada factura de servicios pesa más que en una actividad que se automatiza con un clic, de modo que ese 5,39% no significa que los hoteles estén regalando noches, sino eligiendo perder margen antes que perder viajeros.
Piso parejo: la pelea que COTELCO le pone a la informalidad
Hay una segunda capa en el comunicado, y tiene que ver con que COTELCO pide «condiciones equitativas frente a la informalidad», lo cual, en la práctica, significa que el hotel formal carga con obligaciones que el informal no asume, aunque ambos compitan en el mismo mercado. El diferencial de tarifas que hoy favorece al viajero es, en parte, la manera en que el sector formal intenta no perder terreno en una cancha inclinada, pero inclinada para el lado informal…
Cuando COTELCO pide «garantizar la sostenibilidad de la actividad turística en las regiones», apunta al mismo riesgo, ya que sostener tarifas contenidas un mes es estrategia, mientras sostenerlas un año entero es otra cosa. Si el margen se sigue comprimiendo, lo que suele caerse es la inversión en habitaciones, la capacitación del personal y el empleo en temporada baja.
Para el viajero, el dato es bueno y reservar hotel en Colombia sigue conveniente. La próxima vez que usted vea una tarifa casi sin mover, ya sabe quién está pagando la diferencia.




