Orlando, la ciudad más visitada de Estados Unidos recibió 75 millones de turistas en 2024. Colombia ocupa el quinto lugar entre sus emisivos internacionales.
¿En qué momento una ciudad turística deja de ser un destino y se convierte en una economía entera que gira alrededor de recibir visitantes? La pregunta aparece fácil cuando uno escucha el primer número que pone sobre la mesa Leo Salazar, gerente de Relaciones Públicas para Latinoamérica de Visit Orlando, durante una entrevista exclusiva para TravelFutura.
“Orlando es la ciudad más visitada de Estados Unidos con 75 millones de personas que llegaron en 2024”, dice. Los datos oficiales de la organización confirman el tamaño del fenómeno: 75,3 millones de visitantes en 2024, de los cuales 6,5 millones fueron internacionales. No es un flujo turístico cualquiera, sino una escala que transforma la ciudad en algo más parecido a un sistema económico que a un simple destino de vacaciones.
El destino para niños que terminó creciendo
Durante décadas Orlando se vendió como el gran viaje familiar: parques temáticos, personajes de fantasía y semanas enteras recorriendo montañas rusas; esa narrativa sigue vigente, pero se queda corta cuando se mira el tamaño real del inventario turístico.
Hoy, la ciudad reúne 15 parques temáticos y acuáticos, incluyendo cuatro de Disney, tres de Universal —entre ellos el nuevo Epic Universe— y dos de SeaWorld, además de otros complejos recreativos. Esa concentración explica por qué Orlando terminó convirtiéndose en la capital mundial del entretenimiento familiar.
Sin embargo, justo ahí, aparecen hay matices. Salazar lo cuenta con una mezcla de experiencia y humor: “Tenemos una gama muy grande y me explico: si quieres montañas rusas, si quieres la magia de Disney, si quieres Harry Potter o Mario, todo está ahí, pero después de dos o tres días el cuerpo no da para tanto”. Ese entonces cuando el visitante empieza a mirar más allá de los parques.
“Por eso siempre le decimos a la gente que aproveche para conocer los barrios, salir a comer o hacer actividades al aire libre”, me explica. “En Orlando tenemos más de 100 atracciones fuera de los parques, muchas desde 30 dólares y otras incluso gratis”.
Entre ellas, —por ejemplo, está Lake Eola Park— en pleno downtown, uno de esos lugares donde la ciudad respira fuera del circuito turístico clásico: un lago grande, senderos para caminar, cisnes, gente haciendo picnic o trotando al final de la tarde. La entrada es gratuita y suele ser la forma más sencilla de ver cómo viven los locales.
Otra parada que muchos viajeros terminan descubriendo cuando buscan una pausa es Disney Springs, la zona gastronómica y comercial del complejo Disney, pero abierta al público. No hay costo de entrada, y en la práctica funciona como un pequeño distrito de restaurantes, tiendas y espectáculos callejeros donde uno puede pasar la tarde sin comprar un ticket de parque, con entrada gratuita.
Y si quieres ver la ciudad desde arriba sin entrar a un parque temático, está The Wheel at ICON Park, la rueda panorámica de 120 metros que domina International Drive. Un recorrido completo dura unos 20 minutos y el ticket suele rondar los 30 dólares, dependiendo del horario.
Son tres ejemplos simples de algo que Salazar repite bastante durante la conversación: Orlando puede ser parques, pero también tiene toda una ciudad alrededor esperando a que te salgas un rato del itinerario clásico.
La infraestructura detrás del turismo
Cuando se mira la ciudad desde arriba, la dimensión del sistema turístico aparece con más claridad. Orlando cuenta hoy con más de 500 hoteles y cerca de 133.000 habitaciones, además de 55.000 casas vacacionales y 50 mil unidades de tiempo compartido. Ese inventario explica por qué la ciudad puede absorber desde familias en vacaciones hasta convenciones gigantes. “Hay todo tipo de oportunidades para el visitante”, prosigue Salazar.
Y las reuniones corporativas son parte clave del modelo. Orlando alberga el segundo centro de convenciones más grande de Estados Unidos, capaz de recibir eventos de escala masiva. Salazar recuerda uno reciente: “Acabamos de tener una convención de 120 mil personas de constructores en la ciudad. Eso colapsó International Drive totalmente”.
Ese tipo de eventos no solo llena hoteles. También activa restaurantes, transporte, comercio, tuoperadores y entretenimiento. Es, en la práctica, una cadena económica completa.
Colombia entra al mapa del destino
Dentro de ese flujo global, Colombia aparece cada vez con más peso. Para Salazar, “Colombia viene siendo el quinto mercado internacional más importante detrás de Canadá, Reino Unido, Brasil y México”. Las cifras indican que 343.000 colombianos visitaron Orlando en 2024.
El movimiento no parece desacelerarse. La organización proyecta un crecimiento cercano al 4% para 2026, impulsado entre otras cosas por la conectividad aérea. “Este primer trimestre de 2026 el número de vuelos a Orlando desde Colombia va a aumentar un 22%”, vaticina Salazar. Y más vuelos suele significar algo simple: el destino entra más fácil en la conversación cuando alguien empieza a planear un viaje.
El nuevo visitante que empieza a aparecer
Mientras el turismo familiar sigue siendo la base del negocio, hay otro perfil que empieza a ganar espacio, y Salazar lo explica sin titubeos: “La nueva tendencia que estamos teniendo es el adulto sin niños”. Se trata de viajeros que ya conocieron Orlando alguna vez y regresan por razones distintas. Muchos llegan atraídos por conciertos, festivales, eventos deportivos o convenciones. Aprovechan un puente largo, pasan unos días, visitan quizá un parque y dedican el resto del tiempo a gastronomía, espectáculos o compras.
Ese cambio también se ve en la escena culinaria de la ciudad. Orlando suma hoy más de 1.000 restaurantes y 40 tipos de cocinas mundiales, y —en apenas tres años— “58 establecimientos han sido reconocidos por la Guía Michelin, incluidos nueve con estrella”, dice el ejecutivo. “Hace 10 o 15 años Orlando dijo: tenemos que mejorar la gastronomía. Ya llegamos a ese punto”.
Cuando se juntan todas las piezas —los 75 millones de visitantes, la red hotelera, las convenciones masivas, la conectividad y la diversificación del turismo— Orlando empieza a verse menos como un parque gigante y más como una economía cuidadosamente diseñada alrededor de una sola actividad: recibir gente.
Salazar —quien lleva más de 36 años explicando esa transformación— lo resume con una frase que suena más a consejo que a estrategia turística: “Si no has visitado Orlando en los últimos tres o cinco años, tienes que regresar”.




