Barbados reporta salto de más de 40% en visitantes colombianos

Más allá de sol y playa, Barbados apuesta al mercado colombiano con experiencias inmersivas en gastronomía, festival, ron y cultura local.

En el Caribe hay destinos que funcionan casi como marcas globales. Cancún, Punta Cana, Aruba; lugares que aparecen primero cuando alguien en Colombia piensa en sol y playa internacional. Son destinos que funcionan casi como autopistas de turismo: mucha infraestructura, flujo continuo y masivo y lugares bastante conocidos. Sin embargo, en medio de ese mapa turístico repetido, un destino silencioso comienza a colarse en la conversación regional con más frecuencia. Ese destino es Barbados. Entrevista Exclusiva.

No se trata de un boom repentino o de una campaña ruidosa. Lo que empieza a verse es algo más gradual: un destino que intenta entrar en la conversación latinoamericana con una lógica distinta a la del resort clásico, al del all inclusive. La apuesta no es solo playita y hotel. La idea —según explican desde la oficina turística de Barbados— es que el visitante se mueva por la isla, entre restaurantes, festivales, barrios y actividades culturales. Algo así como cambiar el modelo del turista que se queda dentro del hotel por uno que explora un poco más.

Durante una entrevista exclusiva con TravelFutura, Ashleigh Phillips, oficial de desarrollo de negocios de Barbados Tourism Marketing Inc., explicó que ese crecimiento responde en parte a un trabajo más sistemático con agencias y operadores locales: “Colombia es actualmente nuestro principal mercado en Latinoamérica y el año pasado vimos un crecimiento de más del 40% en las llegadas desde el país”. Y aunque no se trata de un volumen gigantesco todavía, sí una señal de que algo se está moviendo en el flujo turístico del Caribe.

Phillips explicó que el movimiento también responde a un cambio en la manera en que el destino está mirando a Suramérica, pues “durante mucho tiempo nuestros principales mercados fueron Estados Unidos, Reino Unido y Canadá, pero ahora estamos poniendo más atención a la región, especialmente en países como Colombia y Brasil”, señaló.

Detrás de ese crecimiento hay una variable bastante concreta: la conectividad. Durante mucho tiempo llegar a Barbados desde Suramérica implicaba trayectos largos o escalas complicadas; hoy el camino más común pasa por Panamá con vuelos de Copa Airlines, que conectan 5 veces por semana con la isla. Desde el aeropuerto de Tocumen, el vuelo tarda unas tres horas y media, una distancia que empieza a encajar dentro de lo que muchos viajeros consideran razonable para un viaje al Caribe.

Pero el discurso del destino no se queda solo en la conectividad. De hecho, Barbados intenta posicionarse como una isla donde la experiencia ocurre fuera del hotel y así lo explica Phillips: playas como Pebbles Beach o Paynes Bay forman parte del recorrido habitual de los visitantes, mientras que pueblos pesqueros como Oistins se transforman en centros gastronómicos al aire libre cada viernes por la noche.

Ese enfoque hacia la cultura local también aparece en algunas de las experiencias que el destino promovió durante la Vitrina Anato: “Queremos que el visitante salga del hotel, interactúe con la comunidad y entienda cómo se vive en la isla”, explicó la ejecutiva.

Un ejemplo de esa idea es el programa Dine with a Bajan, que permite a los turistas compartir una comida en la casa de un residente local y aprender a preparar los platos de la cocina barbadense. “Puedes ir al hogar de un barbadense, aprender a preparar platos tradicionales y compartir la comida con la familia”, comentó Phillips.

Allí es posible preparar dos clásicos de la cocina local. Uno es el Flying Fish and Cou Cou, considerado el plato nacional y hecho con pescado volador y una base de harina de maíz con quimbombó. El otro es el Pudding and Souse, una combinación de cerdo marinado con especias, pepino y cebolla, acompañado por un pudding salado de batata.

Es que la gastronomía no es un detalle menor dentro de la narrativa del destino, ya que Barbados suele presentarse como el lugar donde se originó el ron moderno, con registros que se remontan al siglo XVIII. Hoy la isla mantiene cuatro destilerías activas abiertas al turismo, donde el visitante puede recorrer la historia de la bebida y participar en degustaciones.

“Entre las más casas roneras más visitadas”, señala Phillips, “están Mount Gay Rum, cuya historia se remonta a varios siglos y Foursquare Rum, instalada en una antigua plantación azucarera donde hoy se realizan recorridos por el proceso de destilación y degustaciones.

A eso se suma un calendario cultural diverso que atraviesa buena parte del año. El más conocido es el festival Crop Over, que se realiza entre julio y agosto y mezcla desfiles, música y celebraciones populares que recorren las calles de Bridgetown. Y claro, también está el inevitable dato pop: “¡La isla es el lugar de nacimiento de la cantante Rihanna!”, exalta Phillips. Algo que siempre aparece en la conversación cuando se habla de Barbados en ferias de turismo.

En paralelo, Barbados mantiene una agenda constante de actividades deportivas, conciertos y eventos gastronómicos que se reparten a lo largo del año.

Según el organismo turístico, la isla cuenta con más de 400 hoteles y alojamientos que incluyen resorts internacionales, hoteles boutique, villas privadas y apartamentos turísticos. Esa diversidad de oferta, explica Phillips, busca responder a perfiles distintos de viajeros y no solo al modelo tradicional de resort. “Tenemos desde hoteles pequeños hasta resorts de lujo y villas privadas, lo que permite que diferentes tipos de viajeros encuentren una forma distinta de experimentar Barbados”.

En la práctica, la estrategia de Barbados intenta algo sencillo pero cada vez más relevante en el turismo: que el viaje no ocurra únicamente dentro del hotel. Entre restaurantes, festivales, playas y destilerías, la isla busca que el visitante tenga motivos para moverse, explorar y construir una experiencia más completa del destino.

“Para nosotros es importante que el visitante salga, conozca la isla y tenga contacto con la cultura local”, finalizó Phillips. “Barbados puede ofrecer playa, pero también gastronomía, historia, festivales y muchas experiencias que hacen que el viaje sea más diverso”.

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